Mi bello amadito. Llegaste en una cajita a llenar mi mundo con tus maullidos. Nos amamos tanto que tus maullidos parecían gritos, no podías ver que salíamos sin ti y nos seguias hasta donde te atrevías por que tambien eras un mamón. Te llevare en mi corazon siempre, aún creo escuchar tus maullidos en el techo o tu desesperación por entrar a la casa. Tu mamonería por la Evey y tu mania de acostarte sobre nosotras. Te extraño mi negrucho.
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